La historia de Invernable
Soy Irene y no tengo tiempo, pero tengo una mini granja en casa.
Soy Irene Tanner, tengo 50 años y soy la creadora de Invernable.
En julio de 2020 empecé este camino que hoy, después de más de seis años, sigue creciendo.
Y sí: no tengo tiempo, pero tengo una huerta abundante y huevos caseros siempre.
Hace muchos años que cultivo en mi casa y, en un momento, sentí que necesitaba algo más. Quería un invernadero que fuera lindo, funcional, duradero y que pudiera formar parte de mi jardín. Busqué y no encontré lo que estaba buscando, los accesibles eran con nylon y de poca durabilidad, los robustos estilo ingles, demasiado caros para mi presupuesto.
Entonces mandé a construir uno para mí.
Y ahí empezó todo. Compartiendo esta pasion en redes sociales, me di cuenta que a otras personas les pasaba lo mismo.
Aquel primer invernadero no tiene nada que ver con los que fabricamos hoy. Fue nuestro primer prototipo, hecho para probar una idea, y tuvo errores y muchas cosas para mejorar. Pero justamente esa experiencia fue la que nos permitió empezar a desarrollar los productos que hoy ofrecemos.
En esta historia no estoy sola
Irene y Mariano, Junto a sus hijos Sol y Manuel en Jardin Fest 2023.
Invernable también es Mariano, mi esposo y compañero de vida y una parte fundamental de todo lo que construimos. Tambien lo son nuestros hijos, Sol y Manuel que me acompañaron e incentivaron a seguir con este emprendimiento desde el dia uno.
Mariano es autodidacta, muy bueno para diseñar y tiene una mirada muy práctica para encontrar soluciones. Muchas de las ideas que hoy forman parte de nuestros productos nacieron de observar lo que necesitábamos en casa, probar, conversar y preguntarnos cómo podíamos hacerlo mejor.
Y así fuimos construyendo nuestros espacios.
Primero para nosotros. Los probamos y mejoramos; luego para ofrecerlos a otras personas.
Antes de comercializar un producto, queremos conocerlo de verdad.
Queremos saber cómo funciona después de un día de lluvia, qué pasa cuando hace calor, qué resulta cómodo y qué no, qué cambiaríamos después de usarlo durante meses. Porque detrás de cada producto de Invernable hay algo que para nosotros es fundamental: la experiencia de haberlo vivido.
Hoy fabricamos desde nuestro propio taller en Lujan, Buenos Aires, invernaderos, huertas y gallineros de diseño y alta calidad y nuestros productos llegan a distintos lugares de Argentina.
Invernable como emprendimiento creció muchísimo desde aquel primer invernadero, y yo cada vez tengo mas obligaciones y tareas que atender.
Tengo muchisimo menos tiempo disponible que aquellos primeros dias de cuarentena en 2020, sin embargo cada vez puedo obtener mas productos para consumo de mi huerta, mis huevos caseros y unas flores y plantas maravillosas producidas en casa.
Siento una enorme felicidad cada vez que alguien me escribe para contarme que finalmente pudo tener ese espacio que soñaba.
Hay un mensaje que nunca deja de emocionarme: “Gracias a Invernable cumplí mi sueño.”
Y creo que, en definitiva, eso es Invernable.
Crear espacios que soñamos toda la vida y compartir esos sueños con esta comunidad.
Espacios para hacerte tiempo. Tiempo para lo que realmente disfrutas.
Ire,
Creadora de Invernable.
